|
Capital de Portugal, Lisboa se sitúa al oeste a orillas
del río Tajo. Se asemeja a un planeta totalmente apartado
al borde de la Europa tradicional. Todo parece regirse por sus
propias normas, está a la orilla, al costado de un mundo
del cual no se sabe mucho.
Las eternas callejuelas dan la sensación de caminos que
nunca se terminan. El comportamiento de la gente, realmente llama
la atención ya que se encuentran asomadas en los numerosos
balcones. Representan a almas curiosas que gustan de observar
a la gente que pasa, a los vecinos, a los transeúntes.
Un poco de historia
Según la tradición portuguesa, Ulises fundó
la ciudad y le dio su nombre original. Los fenicios ocuparon la
zona hacia el 1200 a.C. posteriormente, fue ocupada por Roma en
el siglo II a.C. y por los visigodos en el siglo V. Los musulmanes
la retuvieron desde el año 716 d.C. hasta su reconquista
por los portugueses en el año 1147.
Hacia el año 1260 Lisboa se convirtió en la capital
del reino de Portugal y en una de las ciudades más ricas
de Europa durante el reinado de Dionisio el Liberal, aunque una
epidemia de peste negra en 1348 diezmó su población.
Durante el siglo XV pasó a ser una de las ciudades europeas
más dinámicas desde un punto de vista económico
y sede de un imperio colonial con establecimientos comerciales
distribuidos por todo el mundo. Este florecimiento continuó
durante el siglo XVI, aprovechando su unión con la Monarquía
Hispánica (1580-1640), de tal modo que así pudo
aumentar su desarrollo comercial dada la expansión del
Imperio español en América.
En 1755 un terremoto, seguido de un maremoto y de un incendio,
destruyó gran parte de la ciudad. A raíz de ello,
el entonces ministro principal del rey José I el Reformador,
Sebastião José de Carvalho e Melo, a quien en 1770
el monarca concedió el título de marqués
de Pombal, reconstruyó con estilo neoclásico casi
toda la ciudad, lo que le ha proporcionado una belleza y uniformidad
características.
Portugal se mantuvo neutral durante la II Guerra Mundial, y Lisboa
se convirtió en lugar de asilo y puerto de embarque para
los refugiados de toda Europa. El incendio de 1988, considerado
como el mayor desastre de la historia de la ciudad desde 1755,
destruyó gran parte del distrito comercial del Chiado,
construido por Pombal en el siglo XVIII. Durante 1998 se celebró
en Lisboa la Exposición Universal (Expo ‘98), dedicada
en esta ocasión a los océanos.
Arena y Sol
Portugal ofrece 850 Km de costa atlántica, cielo azul
y sol radiante, además de un clima agradable durante todo
el año, playas de diferentes características rodeadas
de entornos únicos e incomparables.
Desde playas en pueblecitos pesqueros y aldeas pintorescas a
calas desconocidas, playas escondidas detrás de extensas
dunas o situadas en grandes centros turísticos con sofisticados
hoteles, el viajero podrá disfrutar de una oferta diversificada
de actividades, de animación cultural, y descubrir lo que
Portugal tiene para ofrecerle, además de disfrutar del
sol y del mar.
Con una alta proporción de playas vigiladas - muchas de
las cuales han sido distinguidas con la categoría de Bandera
Azul - podrá practicar deportes náuticos o simplemente
disfrutar de la buena vida al borde del mar.
En el extremo noroeste de Portugal puedes encontrar playas donde
las olas son mas altas y tentadoras para los aficionados a los
deportes de tabla, en el suroeste, playas de extensos arenales
proporcionan un sinfín de actividades; en el sur, playas
de aguas tranquilas y transparentes, invitan a los aficionados
al esquí acuático, la natación o simplemente
a aquellos a los que les gusta el sol.
De norte a sur puedes hallar paraísos de agua azul y sol
brillante, que unidos a la práctica de actividades de animación,
deportivas o culturales, y a la excelente y variada gastronomía
portuguesa, hacen que tus vacaciones se vuelvan inolvidables.
Imperdibles
La ciudad se levanta sobre las laderas de una alineación
de colinas que domina la bahía. En su sector más
antiguo, las calles son estrechas y sinuosas, pero su parte nueva
tiene rectas y anchas avenidas flanqueadas de árboles,
bellas plazas y extensos parques públicos.
Hay una calle llamada D avica, que se ubica en pleno pulmón
de una callejuela que se levanta a unos 150 metros. En Lisboa,
todas las calles presentan la característica de ser desniveladas,
suben y bajan constantemente.
Uno de los lugares que no se puede dejar de recorrer es Belém,
barrio de la época dorada de Portugal, con el Monasterio
dos Jerónimos y la famosa torre de Belem, ejemplos del
exuberante estilo manuelino. No olvides de visitar el Centro Cultural
de Belém, al igual que sus grandiosos jardines, tampoco
te alejes sin degustar los famosos pasteles, uno de los dulces
portugueses más característicos También son
imperdibles el Barrio Alto, Estrela, la Baixa y Alfama ya que
cada uno guarda interesantes historias.
En la periferia se encuentran zonas residenciales que han tenido
un importante desarrollo, destacando el distrito de Benfica. Lisboa
es sede arzobispal, y tiene numerosas iglesias antiguas, conventos
y monasterios. Se destacan la Sé, una catedral románico-gótica
construida en el siglo XII, parcialmente en ruinas debido a los
terremotos, y el monasterio de los Jerónimos, situado en
el distrito de Belém y construido en el siglo XVI para
celebrar el descubrimiento de una ruta marítima hacia la
India por el navegante Vasco da Gama.
Otros edificios representativos de la ciudad son la Torre de
Belém y el castillo de San Jorge, de época visigoda
(siglo V). Entre sus notables instituciones culturales y educativas,
se cuentan varias bibliotecas, museos (entre los que destaca el
Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa), facultades y universidades,
siendo la más antigua la Universidad de Lisboa (1288).
Ámbito natural
Portugal es uno de los países europeos más ricos
en términos de patrimonio natural. Por su posición
privilegiada, goza de inmensas tierras totalmente aptas para la
reproducción tanto de animales como de vegetales.
Las autoridades mantienen una constante preocupación por
preservar y proteger las especies que crecen día a día
en tales territorios. Toda la zona contempla un paisaje único
y digno de ser admirado.
De norte a sur, las poblaciones locales preservan sus usos y
costumbres. El viajero tiene la posibilidad de asistir a fiestas
de raigambre ancestral, observar la confección de productos
tradicionales, como es el caso del queso de la Sierra de Estrella,
ampliamente conocido, o de diversas piezas de artesanía
como las colchas, cestos de mimbre, cerámica, entre muchos
otros.
Al lado de esta preocupación medioambiental, existe también
un ecosistema privilegiado, razón por la cual también
es objeto de protección. Con paisajes exuberantes, en medio
de sierras y montañas acompañadas de cascadas, lagunas,
arroyos y ríos, o al borde del mar, donde las dunas son
extremadamente frágiles, las especies presentes están
en algunos casos en vías de extinción.
En los parques y reservas naturales puedes, gracias a los observatorios
construidos para el efecto, observar distintas especies, desde
aves al lince, pasando por muchas otras. A pie, por senderos identificados,
a caballo, en bicicleta o incluso en barco son muchas las maneras
de descubrir el patrimonio natural portugués.
Tal como la fauna, también dentro de la flora puedes encontrar
especies protegidas por el mismo motivo. La amenaza de extinción
lleva a que se tomen medidas de preservación. Durante la
visita, es importante seguir ciertas reglas y códigos de
conductas que deben ser cumplidas a la perfección, con
el objetivo de disfrutar al máximo el contacto natural
con poblaciones, paisajes y especies únicas a nivel mundial.
100% Deportes
La práctica de diversos deportes, es una costumbre que
prácticamente se ha vuelto parte de la cultura de Portugal.
Es una zona muy activa en lo que respecta a esta área y
todos los años un gran número de turistas la eligen
para disfrutar de unas perfectas vacaciones.
Existen las condiciones ideales para llevar a cabo una gran variedad
de actividades deportivas, inmensas en un paisaje caracterizado
por la diversidad, en el que el sol radiante se hace presente
todos los días, casi todo el año.
Tienes la opción de elegir del parapente al paseo en globo,
de los recorridos pedestres al montañismo, del surf a la
canoa, entre otras tantas atracciones. Todas aptas tanto para
niños como para adultos.
Rodeado por el océano Atlántico de norte a sur,
los deportes acuáticos convierten Portugal en un destino
de preferencia, tanto por sus aguas tranquilas al sur ideal para
la práctica de actividades como el esquí náutico,
como por otras donde olas más altas desafían a los
entusiastas de los deportes con plancha.
La montaña y la planicie favorecen actividades como el
alpinismo, paseos en mountain bike o simplemente, el trekking.
Existen una gran variedad de deportes que oxigenan los pulmones
y limpian el alma, por lo que este lugar se convierte en único
e inigualable en lo que respecta a completar el tiempo libre.
Información Lisboa
Lisboa cuenta con Aeropuerto Internacional y con varias líneas
aéreas que realizan vuelos diarios dentro de la región.
La seguridad se hace presente tanto en los aeropuertos como en
la propia ciudad, pero como en toda ciudad, se exige tener precaución.
Las líneas de buses son buenas, frecuentes y rápidas.
También tienes la opción de utilizar el tren, el
cual es más económico y muy puntual, además
une casi todo el país. Para recorrer la ciudad es aconsejable
hacerlo a pie, subterráneo, tranvía o bien alquilando
un auto chico.
Un pasaporte válido es el único requisito para
los ciudadanos estadounidenses. En cuanto al resto de las nacionalidades,
deben dirigirse al consulado portugués más cercano
para obtener la información necesaria.
Las temperaturas se mantienen estables durante todo el año.
Los veranos son secos y cálidos, mientras que los inviernos
se destacan por ser de moderados a frescos, además es la
época en la que las lluvias son más frecuentes.
Lisboa cuenta con diversos restaurantes y bares en los cuales
el viajero puede disfrutar de una deliciosa comida o bebida. Hay
tascas típicas con platos del día, muy buenas, saludables
y económicas. También se halla un restaurante afrodisíaco,
muy interesante.
|