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Ubicada al sur de Europa, es un enclave en el centro de Italia,
entre las provincias de Freí y Emilia-Romaña, San
Marino se encuentra posado sobre la cima de una gran montaña
denominada Titano. El país se ha ganado el título
de “centro turístico”, ya que es uno de los más
visitado por los turistas y gracias a sus innumerables atractivos,
actualmente se alimenta de este beneficio para poder mantener
su perfecto estado.
La leyenda cuenta que fue fundada en el año 301 a.C. cuando
un desconocido joven trabajador de canteras procedente de Loparo
Loparo llegó a Arbe, ciudad de la costa italiana, se refugió
en estos montes al ser perseguido por su inclinación a
la religión cristiana. Tal joven fue apodado con el nombre
de Marino por la simple razón de que provenía del
mar, así fue como fundó una comuna, reconocida como
estado independiente en 1291 por el papa Nicolás IV.
Por aquellos años, la cristiandad no era muy bien aceptada.
Las huestes de Diocleciano perseguían el cristianismo y
a sus practicantes. Pero la llama de la fe cristiana no podía
ser apagada y Marino fue el encargado de buscar un nuevo lugar
donde edificar una capilla. Buscó durante días y
finalmente encontró una meseta, a la sombra de la triple
cumbre de la montaña del Titano, el cual sería el
indicado para iniciar los primeros cimientos cristianos. Allí
se instaló y construyó una iglesia. Pronto llegaron
otros perseguidos para refugiarse al abrigo de aquel monte. Había
nacido San Marino. No obstante, habría que esperar hasta
el año 886, para que un documento testimoniara de forma
fehaciente la existencia de una iglesia y de un grupo de fieles
en el monte Titán.
Muros protectores
Transcurrido el tiempo, la comuna inicia creciente desarrollo,
algo envidiable por parte de sus países vecinos quienes
iniciaron continuas luchas por obtener el dominio de tan rico
territorio. San Marino debió elaborar una serie de medidas
para enfrentar estos encuentros y de esta manera, conservar su
intocable independencia. Fue así, al igual que otras ciudades
del mundo, que estuvo bajo la obligación de rodearse de
un fuerte constituido de grandes murallas y fortificaciones que
protegieran su libertad.
Muy pronto se levantó la primera de las grandes torres
de la capital, muy conocida como la Guaita, como así también
el recinto amurallado que rodea la cresta del monte hasta la primera
torre de la Catedral.
Pero la amenaza incesante del enemigo que acechaba incansablemente
estas tierras, hicieron necesaria la construcción de la
segunda torre, denominada la Cresta. El sistema defensivo del
país se completó con una tercera torre, la Montale,
última cumbre del monte de las tres cimas.
San Marino no sólo tenía que preocuparse de defenderse,
sino también tenía que atender a su creciente población.
En poco tiempo, la necesidad de ampliar su territorio se hizo
muy necesaria. La guerra era una vía impensable y poco
deseada para los sanmarinenses. Su propósito lo consiguieron
a través de la compra o la firma de contratos y alianzas
gracias a los cuales anexionaron las nueve ciudades o castillos
que actualmente forman el país: Acquaviva, Borgo Maggiore,
Chiesanuova, Domagnano, Faetano, Fiorentina, Montegiardino, San
Marino y Serravalle.
Hoy en día, las tres primitivas torres o castillos que
forman la capital de la República se han convertido en
un símbolo nacional. La manifestación empedrada
de siglos de lucha por el mantenimiento de la paz y la defensa
de su soberanía.
La libertad ha sido, desde siempre, el mejor premio por tantos
años de lucha y sacrificio y constituye el tesoro mejor
guardado por San Marino a través de su historia. Una historia
en la que nos introducimos en el mismo momento en que cruzamos
la «Puerta del Loco» o «de San Francisco».
En ese momento parece como si el reloj se parase y una cápsula
del tiempo nos llevara a plena Edad Media. Sólo nos retornan
a la realidad algunos coches, las cámaras de vídeo,
la ropa de los turistas y, por supuesto, las tiendas. Las antiguas
casas del casco histórico, se han convertido en atrayentes
locales que ofrecen a los turistas tabaco, perfumes y alcohol
a precios de ganga. Su visita es imprescindible. Así como
la de tiendas de souvenirs donde podrá encontrar magnífica
artesanía que les recordará permanentemente su visita.
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Los sanmarinenses son considerados como uno de los pueblos más
acogedores y hospitalarios del mundo. El territorio ha servido
de asilo en diversos períodos de su historia a miles de
personas que por una u otra razón han debido abandonar
sus países. Esta tradición de hospitalidad proviene
seguramente tanto del propio origen del país en una comunidad
que se refugió en las montañas huyendo de la persecución
religiosa como de las arraigadas convicciones de libertad, democracia
e igualitarismo de la población.
Sus pobladores constituyen una comunidad próspera, orgullosa
de su historia y celosa de su patrimonio, conservan un sentimiento
muy arraigado. Les gusta hablar de su tierra, e incluso los grupos
que no han regresado de la emigración mantienen una profunda
vinculación con el país.
La capital
La capital de San Marino lleva su mismo nombre, un bellísimo
lugar colmado de callecitas que serpentean, mientras que en las
afueras sus tierras regalan vides y cereales por todas partes.
Esta ciudad, prácticamente responde a un estilo medieval
heredado de su nacimiento.
Ubicada sobre la ladera del monte Titano de los Apeninos, se
encuentra bajo una triple protección de fortificaciones,
comunicadas entre sí a través de un extenso laberinto
de murallas, puertas, baluartes y torreones. Estas junto con sus
empedradas calles, las pequeñas plazas que decoran la ciudad
y los magníficos edificios de rojos tejados, conservan
un particular aspecto de ciudad antigua.
El castillo de Guaita, del siglo X, es el más arcaico.
La espectacular puerta principal, el puente levadizo y una gran
torre cuadrada son sus principales atractivos. La fortaleza de
la Cesta o Fratta, la más grande, fue construida en el
siglo XIII con una curiosa forma poligonal. En la actualidad,
acoge el Museo de Armas Antiguas, una interesante muestra de espadas,
armaduras, lanzas, pistolas y, por supuesto, ballestas, el arma
nacional sanmarinense. Montale fue edificada en el siglo XIV;
dispone de una imponente torre pentagonal, aunque es la más
pequeña de las tres.
Es aconsejable recorrer la ciudad a pie dado que la circulación
de vehículos se encuentra casi totalmente restringida ya
que se busca conservar sus históricas callecitas. Por otra
parte esta peculiaridad es beneficiosa para el viajero ya que
de esta manera, es posible entablar conversaciones con los distintos
habitantes de la ciudad, caracterizados como gente amable y de
gran hospitalidad. Se encuentran numerosas plazas, iglesias y
viviendas, en las que los artesanos han cedido el protagonismo
a museos y galerías de arte.
Otro atractivo imperdible es el Museo del Emigrante, ubicado
en el antiguo monasterios de Santa Chiara donde se exhiben diversas
fotografías, objetos y documentos inéditos de la
historia de la emigración. Otro increíble museo
es el dedicado a los automóviles antiguos y a la colección
Maranello Rojo de vehículos Ferrari, instalada en un palacete
medieval.
El arte es una de las manifestaciones artísticas más
importantes de la ciudad dado que se refleja en numerosos objetos
dispuestos a la venta y en grandes edificios que demuestran el
perfecto conocimiento del estilo.
Los estilos gótico y renacentista son similares a los
desarrollados por la poderosa Florencia; predominan en las fortalezas
y los edificios civiles. Sus máximos exponentes son el
Palacio de Gobierno que data del siglo XV y forma parte de la
residencia oficial de los capitanes, y el castillo de Guaita,
ambos ubicados en la capital del país.
El país se encuentra protegido por un Ejército
Territorial, considerado como la principal fuerza militar, conocida
como la Guardia de Honor, la cual es responsable de la seguridad
del gobierno, la Guardia "Rocca" que esta a cargo de
la artillería, la Gendarmería que es encargada de
la ley y el orden, y las Fuerzas Policiacas que controlan el tráfico
y los turistas.
Todas estas distintas fuerzas armadas tienen distinguidos uniformes
muy fáciles de reconocer. Definitivamente hacen un buen
espectáculo cuando marchan de gala entre las calles estrechas,
al compás de la música de una banda militar que
se puede oír en todo el pueblo. Esta ceremonia se lleva
a cabo varias veces al día por lo que es casi imposible
perdérsela.
Vida Nocturna
Durante las noches, la ciudad prepara distintos espectáculos
acorde a los meses del año, son una especie de grandes
eventos organizados para conmemorar distintas fechas que fueron
características para el país.
Una de las fechas claves es la muy conocida “Semana Medieval”,
un maravilloso espectáculo celebrado durante los meses
de junio y julio, en el que cada castillo compite con su rival
para ofrecer la mejor fiesta más sonada y los mejores torneos.
El ambiente retrocede varios años atrás para poder
presentar un perfecto escenario de época.
Otro evento imperdible es el celebrado el primer día del
mes de abril y octubre con el nombre de “Investidura del
Capitán Regente”. La ley dictamina que los máximos
gobernantes de la República deben reemplazarse cada seis
meses. El gran acontecimiento de inicia con la revista de la tropas
y continúa con los magníficos desfiles, bailes,
actuaciones y fuegos artificiales para finalizar.
Otra fecha conmemorativa es el 3 de septiembre, la bien conocida
como Día Nacional de San Marino. Durante este día
se ofrecen distintas manifestaciones artísticas, folclóricas
y culturales, dignas de ser admiradas.
Por otro lado este país, a pesar de sus extensas dimensiones,
posee una infraestructura cultural y deportiva digna de envidia
por países mucho mayores. De todos es conocido el famoso
«Gran Premio de Fórmula 1», el de Motocross,
el Gran Premio de Ciclismo, el Rallye de San Marino o los Torneos
Internacionales de Atletismo y Tenis.
Sin tener en cuenta estos eventos, la ciudad cuenta con un gran
número de restaurantes, bares y pubs muy agradables y muchos
de ellos ambientados con distintas temáticas.
En general, la noche sanmarinense no se destaca por ofrecer una
larga vida nocturna, si bien existe una muy buena oferta de lugares
para disfrutar gratos momentos, estos se destacan por ser más
tranquilos que ruidosos. Por lo que aquellos que buscan una noche
más movidita, es recomendable dirigirse hasta la ciudad
de Rimini, la mayor población costera de los alrededores.
La ciudad de Rimini
Rímini es la ciudad portuaria más cercana a San
Marino, a sólo unos 24 Km de distancia, en ella se halla
la desembocadura del río Marecchia en el mar Adriático.
La sección moderna de Rímini es uno de los destinos
turísticos costeros más populares de Italia. Sus
industrias se dedican a la construcción naval y a la manufactura
de calzado, mobiliario, tejidos y productos farmacéuticos.
Entre los restos romanos se hallan un puente sobre el río
Marecchia y un arco del triunfo. Otros monumentos históricos
notables son la iglesia de San Agostino del siglo XIII, los restos
del castillo Malatesta, de mediados del siglo XV, y la iglesia
de San Francesco o templo Malatesta.
Rímini, fundada originalmente como la ciudad de los umbros
de Ariminum, se convirtió en colonia romana en el año
268 a.C. Se transformó en un puesto estratégico
militar, puerto de mar y centro comercial en la ruta principal
entre Roma y el norte de Italia. La ciudad perteneció al
Imperio bizantino desde el siglo VI hasta el siglo VIII, momento
en el que cayó en manos, primero, de los lombardos, y después,
de los francos, quienes la donaron al papado. En el siglo XI formó
parte del Sacro Imperio romano, pero se hizo autónoma en
el siglo XII. La familia Malatesta gobernó desde el siglo
XIII hasta el XVI, en el que el poder papal quedó restablecido.
Población (1999), 130.160 habitantes.
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Tres generaciones de mujeres de San Marino se encuentran en una
de las estrechas callejuelas de este diminuto y montañoso
país. Denominado oficialmente La Serenísima República
de San Marino. Este país eligió no unirse al Reino
de Italia y durante la II Guerra Mundial, permaneció neutral,
aun cuando fue ocupada por los alemanes y bombardeada por los
aliados.
Información San Marino
Para llegar hasta San Marino, es posible hacerlo a través
de vuelos que conecten con alguna ciudad italiana cercana a este
lugar. Lo mejor es acceder mediante la ciudad de Rimini, ubicada
a sólo 24 Km. y desde allí tomar un autobús
o auto que se dirija hasta la ciudad en cuestión.
Las ciudades sanmarinenses están conectadas entre sí
por diferentes carreteras locales pero no presenta aeropuerto
internacional propio ni posee ferrocarril, razón por la
cual es mejor acceder por la ciudad de Rimini la cual sí
cuenta con aeropuerto es la más cerca de San Marino.
San Marino se beneficia de un clima mediterráneo, con
inviernos entre suaves y fríos, veranos cálidos
y soleados, con temperaturas que oscilan entre los 20 y 30ºC.
Las noches se caracterizan por ser bastantes frías y la
presencia de la humedad es muy intensa.
La unidad monetaria es la lira italiana, su equivalencia es de
1 dólar estadounidense igual a 1750 liras aproximadamente.
Es importante destacar que San Marino también emite su
propia moneda.
San Marino se destaca por ser una ciudad de paso, la mayoría
de las agencias de viajes tienen en cuenta este país como
un itinerario de un día. Como consecuencia la oferta hotelera
es muy limitada, debes realizar tus reservaciones con anticipación
dado que los viajeros, generalmente, no acostumbrar pernoctar
en este lugar.
San Marino es mundialmente conocida por sus monedas y sus sellos,
que atraen a los aficionados a la numismática y la filatelia.
El mejor recuerdo y además una buena inversión es
la compra de scudi, monedas de oro de curso legal. Además,
se pueden adquirir objetos de cerámica, reproducciones
de armas antiguas, especialmente las tradicionales ballestas,
licores como el moscatel o el mistrà;, un anís similar
al ouzo griego, y trabajos de joyería y orfebrería.
Existen numerosas instalaciones deportivas, sobre todo para la
práctica de tenis, fútbol, baloncesto, tiro al blanco
y golf. Funcionan también un grupo de espeleología
y una escuela de vuelo de ultraligeros. Asimismo abundan las zonas
para la práctica de la equitación, la caza y la
pesca.
La cocina sanmarinense se destaca por sus comidas elaboradas
a base de pastas frescas, entre los platos más conocidos
se encuentran los tortellini, los passatelli, los tagliatelle
y los strozzapreti, acompañados de diferentes aderezos,
así como los canelloni y las lassagne al horno. También
se hallan aquellos en base a carnes de ternera, conejo, pollo
y aves.
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