|
La historia de Egipto es una de las más largas de todas
las civilizaciones que florecieron en torno al Mediterráneo.
Nacida en el año 3000 a.C., sobrevivió a los cambios
de largos siglos y logró enfrentar los obstáculos
del crecimiento con el fin de mantener vivas las raíces
que la establecieron; es un fiel ejemplo de cultura y tradición
que perdura hasta la actualidad.
Las famosas aguas del río Nilo trazan a lo largo de miles
de kilómetros el mapa de uno de los países más
fascinantes del mundo, Egipto. Ubicado al norte de África,
en sus valles aún subsisten los restos arquitectónicos
de las dinastías que modelaron una de las naciones madres
de la humanidad. Las colosales piedras se enclavan en las orillas
del río más largo del planeta, de espaldas a un
desierto de arenas infinitas, cuya imponencia, tal vez inspiró
a los faraones.
|
|
 |
| |
Dioses, templos y faraones fueron, son y serán, los principales
ejes que le dan sentido y consistencia a la vida de sus habitantes.
Todas las manifestaciones artísticas estuvieron destinadas,
básicamente, al servicio del Estado, la religión
y el faraón, quién era considerado como un Dios
sobre la tierra. Desde un comienzo la creencia de la vida después
de la muerte marcó la norma de enterrar al muerto con sus
mejores pertenencias para asegurar su tránsito hacia la
eternidad. Se construyeron grandes tumbas para albergar el alma
del difunto que se fueron convirtiendo en verdaderos tesoros,
por la presencia de una gran cantidad de objetos de oro y otros
materiales preciosos que se sepultaban con el mismo.
Durante el transcurso de Imperio Antiguo, se fueron levantando
grandes obras maestras, la religión escala hasta convertirse
en lo más sagrado y la estabilidad política denota
su impecable estabilidad. En este contexto surge una de las, actualmente
consideradas, siete maravillas del mundo.
Las pirámides de Gizeh
Construidas durante la IV dinastía, constituyen el conjunto
más antiguo de las siete maravillas y el único que
ha sobrevivido hasta nuestros días. Ubicadas cerca de El
Cairo, capital nacional de Egipto, fueron levantadas con el objetivo
de albergar la tumba de los faraones reinantes de la época.
Este conjunto monumental perseguía el fin de preservar
y proteger los cuerpos de los reyes para asegurar el tránsito
hacia la eternidad. Se reservaban espacios para la celebración
de los ritos religiosos antes de sepultar al difunto, de esta
manera alrededor de las pirámides de Gizeh, se desarrolló
una necrópolis (ciudad de los muertos). En ella se hallaban
las mastabas, tumbas de los miembros de la familia real, altos
funcionarios y demás personalidades reconocidas por la
realeza.
Kheop fue quién ordenó, a su primo Hemon, erigir
la mayor y primer pirámide de este conjunto, actualmente
llamada la Gran Pirámide. Como su nombre lo indica es la
más grande del mundo y hasta el siglo XIX fue la más
alta. Con una base de 125 metros de largo y una altura de 147
metros, que en la actualidad sólo son 138 a causa de la
acumulación de arena en la base, se orienta casi exactamente
hacia los puntos cardinales. Se tardó 20 años en
erigirla y para su construcción, se utilizaron 2.300.000
bloques de piedra y más de cien mil hombres, quienes trabajan
con entusiasmo y fe dado que no había nada más envidiable
que laborar duramente para asegurarse el don de la inmortalidad.
Desde la puerta de entrada se tiene acceso a una cámara
subterránea, pero la verdadera estancia sepulcral se halla
en el centro de la enorme masa pétrea. Para acceder a la
misma es necesario atravesar la Gran Galería, increíble
corredor inclinado, con muros y grandes sillares.
Aunque los estudios y las investigaciones son arduos, se desconoce
por completo cómo lograron realizar esta admirable obra
arquitectónica. Hay quienes afirman que en los pasadizos
de su interior había oráculos que predecían
el futuro, que la suma de todos los corredores daba la fecha del
fin del mundo y que los egipcios tenían conocimiento de
que la tierra era esférica y que 360º formaban su
circunferencia.
|
|
 |
| |
La segunda pirámide fue obra del hijo de Kheop, cuyo nombre
era Khefrén. Este fue el encargado de levantar una pirámide
análoga a la anterior, de dimensiones menores pero a simple
vista da la sensación de ser más grande ya que está
construida sobre un suelo más elevado. Se destaca por la
peculiaridad de haber sido recubierta con losas de granito rojo
pulimentado, que expuestos al sol, brillaban con un efecto deslumbrante.
En su interior se albergaban 23 estatuas del rey, algunas de
ellas son conservadas actualmente en el museo de El Cairo. Estas
son características y de gran importancia dado que constituyeron,
quizás, una de la imágenes más fuertes de
la eternidad que ha creado el hombre.
La tercer y última gran pirámide fue la destinada
para preservar el cuerpo del faraón Mikerinos. Es menor
que las dos anteriores ya que su base mide sólo 180 metros
de lado con una altura de 66 metros, que a diferencia de las restantes,
sus dimensiones menores son notorias.
En el templo de esta pirámide se han encontrado algunas
de las obras maestras de la escultura de la IV dinastía,
tales como las estatuas del rey y los altos relieves representando
su imagen junto a la diosa Hathor, que en la actualidad se conserva
en varios museos.
Pese a que los tesoros estaban colocados en el centro de estas
pirámides, a pesar de los pasadizos camuflados y cegados
que llevaban a la tumba, los ladrones llegaron a desvalijarla.
Debes tener en cuenta que las fotografías no están
permitidas en todos los rincones, debes sacar un permiso o bien
acudir a la policía turística para ser informado.
También es importante no tocar ni intentar llevarse piedras
de los monumentos para que de esta manera, se pueda seguir conservando
estas antigüedades egipcias.
Misteriosa Esfinge
Junto a las pirámides de Gizeh, se encuentra la misteriosa
figura de la Gran Esfinge, reconocida mundialmente por su cuerpo
de león y cabeza humana. Es una verdadera obra de arte
de grandes dimensiones ya que mide 73 metros de largo y 20 metros
de alto. Sin duda puede observarse desde grandes distancias, actualmente
se encuentra en un período de restauración con el
objetivo de mantener las partes más afectadas, como lo
son la zona de la nariz y frente.
Los arqueólogos la atribuyen al faraón Kefrén
pero no existe ningún tipo de inscripción acerca
de ello. Quienes se encargaron de desenterrarla encontraron su
proximidad a la Pirámide de Kefrén, y de ahí
nace su asociación a la figura de este faraón, sosteniendo
incluso que el rostro de la Esfinge es la del propio Kefrén.
Son muchos los textos antiguos y leyendas que apoyan que el rostro
de La Esfinge representaba a un dios, como así cuenta en
la estela que mandó erigir el propio Tutmosis IV entre
las garras de La Esfinge, después de su experiencia personal
a través del sueño en el que le habló La
Esfinge y le prometió el trono de Egipto, a cambio de que
la desenterrara.
También se desconoce el por qué de su construcción,
investigaciones recientes muestran que su edad data de años
anteriores a las pirámides. Otros sostienen que las Esfinges
han sido consideradas en diversas mitologías como protectoras
místicas de los Templos y de las moradas de los muertos;
por lo que se deduce que esta tendría la misma finalidad
ya que acompaña a un templo. Como estas, existen diferentes
hipótesis acerca de su origen y finalidad, lo cierto es
que aún es un misterio que no se ha podido develar.
Jeroglíficos
La escritura jeroglífica es una de las formas más
antiguas de expresión que se le atribuye a Egipto como
principal cultura desarrolladora de la misma. Las primeras apariciones
datan del período pre-dinástico y hace su aparición
en piedras y rocas. Con el tiempo fue evolucionado con la incorporación
de nuevos signos y símbolos. Los textos eran escritos en
cualquier dirección y se utilizaba un sencillo sistema
de reglas para encontrar la dirección del mismo.
Se tenía muy en cuenta la estética para la escritura
y los espacios vacíos trataban de ser eliminados. Actualmente
hay lugares en los que puedes maravillarte al observar claramente
las características distintivas de este tipo de escritura.
Símbolo vivo de Amón
Uno de los reyes más populares de la historia de Egipto
y actualmente reconocido por su imponente nombre, fue Tutankamón,
lo cual significa “símbolo vivo de Amón”.
Con tan sólo 12 años, Tutankamón subió
al trono y tuvo la completa dominación del pueblo egipcio
durante la XVIII Dinastía. Su reinado duró poco
tiempo ya que a los 18 años de edad murió misteriosamente.
El descubrimiento de su tumba estuvo dado a principios del siglo
XX y fue la única que ha logrado sobrevivir de los frecuentes
ataques de ladrones de tumbas. Actualmente puedes apreciar los
objetos obtenidos de valor incalculable en el Museo Egipcio de
El Cairo. La más famosa es la máscara funeraria,
toda recubierta de oro, que representa al joven faraón.
La ciudad de las maravillas
El Cairo, capital nacional de Egipto, se ubica en el delta del
Nilo, a 160 Km. del mar Mediterráneo y a unos pocos kilómetros
del complejo de Gizeh. Se la puede describir como ruidosa, hasta
caótica por la gran cantidad de habitantes, con aire suave,
cargada de palacios y refugios de sabios y científicos
que huían de las persecuciones.
Antiguamente El Cairo era un campamento militar establecido a
orillas del río que comenzó a construir la ciudad
amurallada luego de una conquista que denominaron Al Kahira (El
Triunfador). Mas tarde, la gran ciudad, recupera su independencia
bajo el mando de Muhammad Alí desde entonces no ha dejado
de evolucionar pero teniendo presente sus intactas raíces
culturales.
Su centro se decora con la gran plaza Tahrir rodeada por algunos
de los edificios característicos del país, tales
como los museos que conservan las reliquias, todo el arte y la
cultura del antiguo Egipto. Un impresionante ejemplar es el sarcófago
de oro de Tutankamón.
Khan-el-Khalili es el basar más famoso e importante de
la ciudad, el viajero puede realizar distintas compras ya que
cuenta con diferentes artículos como perfumes, objetos
de oro, entre otros. Además se encuentra un café
en el que puedes deleitarte con el especial té de menta
característico de la zona. Desde allí puedes dirigirte
a la Ciudad Fatimí, un recinto amurallado íntegramente
atravesado por la Qasaba, la calle principal desde la cual se
ramifica las innumerables callejuelas, que junto con los personajes
que proliferan por ellas, constituyen lo más atractivo
de El Cairo.
¿Cómo llegar?
La ciudad de El Cairo posee un aeropuerto internacional con un
excelente nivel de seguridad. A la salida, se hallan numerosos
taxis identificados con los colores blanco y negro. También
puedes optar por autobús que llega hasta el centro de la
ciudad, tiene salidas cada 20 minutos con diversas paradas.
Requisitos migratorios
Para ingresar al país se requiere visa y el pasaporte
debe tener una vigencia de al menos seis meses de validez. La
visa se obtiene en cualquier consulado egipcio en el extranjero
y el importe es de 35U$S aproximadamente. Los visados de estudiantes
tienen un año de validez.
Moneda
La moneda oficial es la libra egipcia, que se divide en 100 piastras,
circulan billetes de distintos valores y no está permitido
sacarla del país. El cambio se realiza en bancos, oficinas
de cambio y hoteles. El uso de las tarjetas de crédito
está permitido en algunos comercios, al igual que restaurantes,
hoteles o agencias de viajes; debe consultar con anterioridad.
Clima
En la mayoría de las regiones de Egipto, el calor se hace
sentir durante el día, no así cuando llega la noche
ya que se destacan por ser frías. La costa norte tiene
un clima mediterráneo de escasas lluvias. Las temperaturas
en el invierno oscilan entre 7ºC y 19ºC, mientras que
en el verano estas varían entre 20ºC y 43ºC.
Idioma
El idioma oficial es el árabe, el inglés es muy
dominado por la mayoría de los habitantes y hay quienes
también dominan el castellano.
Dónde dormir
En Egipto hay hoteles para todos los gustos y presupuestos. Es
aconsejable contratar este servicio en una agencia de turismo
antes de emprender el viaje. Los importes varían según
la ciudad y la categoría del hotel.
Recomendaciones
- La vestimenta debe ser cómoda y fresca dado que durante
el día hace mucho calor pero no olvides un abrigo para
las noches.
- Cómo en cualquier país musulmán, en Egipto
hay que evitar andar demasiado descubiertos, tanto hombres como
mujeres. Debes mantener los hombres cubiertos, la parte superior
de los brazos y las faldas por encima de las rodillas, el pantalón
corto es muy mal visto.
- El protector solar es muy importante al igual que un sombrero
para cubrir la cabeza, sobre todo si se realiza un paseo por
el desierto.
|